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Go to my country, go, foreign flowers,
Planted by the traveler on his way,
And there beneath that sky of blue
That over my beloved towers,
Speak for this traveler to say
What faith in his homeland he breathes to you.
Go and say. . . say that when the dawn
First drew your calyx open there
Beside the River Neckar chill,
You saw him standing by you, very still,
Reflecting on the primrose flush you wear.
Say that when the morning light
Her toll of perfume from you wrung,
While playfully she whispered, "How I love you!"
He too murmured here above you
Tender love songs in his native tongue.
That when the rising sun the height
Of Kainigsthul in early morn first spies,
And with its tepid light
Is pouring life in valley, wood, and grove,
He greets the sun as it begins to rise,
Which in his native land is blazing straight above.
And tell them of that day he staid
And plucked you from the border of the path,
Amid the ruins of the feudal castle,
By the River Neckar, and in the silvan shade.
Tell them what he told you
As tenderly he took
Your pliant leaves and pressed them in a book,
Where now its well worn pages close enfold you.
Carry, carry, flowers of Rhine,
Love to every love of mine,
Peace to my country and her fertile loam,
Virtue to her women, courage to her men,
Salute those darling ones again,
Who formed the sacred circle of our home.
And when you reach that shore,
Each kiss I press upon you now,
Deposit on the pinions of the wind,
And those I love and honor and adore
Will feel my kisses carried to their brow.
Ah, flowers, you may fare through,
Conserving still, perhaps, your native hue;
Yet, far from Fatherland, heroic loam
To which you owe your life,
The perfume will be gone from you;
For aroma is your soul; it cannot roam
Beyond the skies which saw it born, nor e'er forget

A withered leaf which flies uncertainly
And hurled about by furious hurricanes,
So goes the traveler about the world,
No guide, no hope, no fatherland, no love.
Anxiously he seeks a better fortune
And fickle fortune always takes to flight;
A shadow vain that mocks at his desire!
For her the wanderer has plowed the seas.
Driven on by hands invisible,
Wandering from land to weary land,
Only memories to keep him company,
Of loved ones and of bygone happier days.
A tomb perhaps upon the desert
Calls him--refuge sweet of peace,--
Where, by his country and the world forgotten,
Tranquil he may sleep who knew such pain.
And if they envy this sad traveler
When he speeds so swiftly round the world,
Ah, little do they know that in his soul
Exist an aching void for want of love.
Should the wanderer turn back to his country,
And to his home, it may be, make his way,
He would find but snow and ruins everywhere,
All love destroyed, and sepulchres,--no more.
On, then, traveler, pursue your journey,
Stranger to the land where you were born.
Letting others sing their songs of love
And feel their joys, you fare on again.
And traveler, as you go, do not turn back,
For none will shed a tear to say farewell,
Go, pilgrim, try to drown your sorrow,
Because the world but scoffs when strangers grieve.

Cabe anchurosa playa de fina y suave arena
y al pie de una montana cubierta de verdor
plante mi choza humilde bajo arboleda amena,
buscando de los bosques en la quientud serena
reposo a mi cerebro, silencio a mi dolor.
Su techo es fragil su suelo debil cana,
sus vigas y columnas maderas sin labrar;
nada vale, por cierto, mi rustica cabana;
mas duerme en l regazo de la eterna montana,
y la canta y la arrulla noche y dias el mar.
Un afluente arroyuelo, que de la selva umbria
desciende entre penascos, la bana con amor,
y un chorro le regala por tosca caneria
que en la callda noche es canto y melodia
y nectar cristalino del dia en el calor.
Si el cielo esta sereno, mansa corre la fuente,
Su citara invisible tanedo sin cesar;
pero vienen las lluvias, e impetuoso torrente
penas y abismos salta, ronco, espumante, hirviente,
y se arroja rugiendo frenetico hacia el mar.
Del perro los ladridos, de las aves trino
del kalaw la voz ronca solas se oyen alli,
no hay hombre vanidoso ni importuno vecino
que se imponga a mi mente, ni estorbo mi camino;
solo tengo las selvas y el mar cerca de mi.
El mar, el mar es todo! su nasa suberana
los atomos me trae de mundos que lejos son;
me alienta su sonrisa de limpida manana,
y cuando por la tarde mi fe resulta vana
encuentra en sus tristezas un eco el corazon.
DE noche es un arcano! ... su diafano elemento
se cubre de millares, y millares de luz;
la brisa vaga fresca, reluce el firmamento,
las olas en suspiros cuentan al manso viento
historias que se pierden del tiempo en el capiz.
Diz que cuentan del mundo la primera alborada,
del sol el primer beso que su seno encendio,
cuando miles de seres surgieron de la nada,
y el abismo poblaron y la cima encumbrada
y do quiera su beso facundante estampo.
Mas cuando en noche oscura los vientos enfurecen
y las inquiestas alas comienzan a agitar,
crusan en aire gritos que el animo estremecen
, coros, voces que rezan, lamentos que parecen
exhalar los que un tiempo es hundieron en el mar.
Entonces repercuten los montes de la altura,
los arboles se agitan de confin a confin;
aullan los ganados, retumba la espesura,
sus espirtus dicen que van a la llanura
llamadas por los muertos a funebre festin.
Silva, silva la noche, confusa, sterradora;
verdes, azukes llamas en el mar vense arder;
mas la calma renace con la proxima aurora
y pronto una atrevida barquilla pescadora
las fatigadas alas comienza a recorrer.
Asi pasan los dias en mi oscuro retiro,
desterrado del mundo donde tiempo vivi,
de mi rara fortuna la providencia admiro:
quijarro abandonado que al musgo solo aspiro
para ocultar a todos el mundo que tengo en mi!
Vivo con los recuerdos de los que yo he amado
y oigo de vez en cuando sus nombres pronunciar:
unos estan ya muertos, otros me han abandonado;
mas que importa? ... Yo vivo pensando en lo pasado
y lo pasado nadie me puede arrebatar.
El es mi fiel amigo que nunca me desdora
que siempre alienta el lma cuando triste la ve,
que en mis noches de insomnio conmigo vela y ora
conmigo, y en mi destierro y en mi cabana mora,
y cuando todos dudan solo el me infunde fe.
Yo la tengo, y yo espero que ha de brillar un dia
en que venza la idea a la fuerza brutal,
que despues de la lucha y la lente agonia,
otra voz mas sonora y mas feliz que la mia
sabra cantar entonces el cantico truinfal.
Veo brillar el cielo tan puro y refulgante
como cuando forjaba mi primera ilusion,
el mismo soplo siento besar mi mustia frente,
el mismo que encendia mi entusiasmo ferviente
y hacia hervir la sangre del joven corazon.
Yo respiro la brisa que acaso haya pasado
por los campos y rios de mi pueblo natal;
acaso me devuelva lo que antes le he confiado
los besos y suspiros de un ser indolatrado,
las duces confidencias de un amor virginal!
Al ver la misma luna, cual antes argentada,
la antigua melancolia siento en mi renancer;
despiertan mil recuerdos de amor y fe jurada ...
un patio, una azotea, la playa, un enramada,
silencios y suspiros, rubores de placer ...
Mariposa sedienta d la luz y de colores,
sonando en otros cielos y en mas vasto pensil,
deje, joven apenas, mi patria y mis amores,
y errante por doquiera sin dudas, sin temores,
gaste en tierras extranas de mi vida de abril.
Y despues, cuando quise, golondrina causada,
al nido de mis padres y de mi amor volver,
rugio fiera de pronto violenta turbonada:
vense rotas mis alas, deschecha la morada,
la fe vendida a otros y ruinas por doquier.
Lanzado a una pana de la patria que adora,
el porvenir destruido, sin hogar, sin salud,
de toda mi existencia el unico tesoro,
creencias de una sana, sincera juventud.
Ya no sois como antes, llenas de fuego y vida
brindando mil coronas a la inmortalidad;
algo serias os hallo; mas nuestra faz querida
si ya es tan sincera, si esta descolorida
en cambio lleva el sello de la fidelidad.
Me ofreceis, oh ilusiones! la copa del consuelo,
y mis jovenes anos a despertar venis:
gracias a ti, tormenta; gracias, vientos del cielo,
que a buena hora supisteis cortar mi incierto vuelo,
para abatirme al suelo de mi natal pais.
Cabe anchurosa playa de fina y suave arena
y al pie de una montana cubierta de verdor,
halle en mi patria asilo bajo arboleda amena,
y en sus umbrosos bosques, tranquilidad serena,
reposo a mi cerebro, silencio a mi dolor.

Ninos somos, pues nacimos,
Mas el alma tenemos lozana
Y hombres fuertes seremos manana
Que sabran sus familias guardar.
Somos ninos que nada intimada,
Ni las olas ni el baguio ni el trueno;
Pronto brazo y el rostro sereno,
En el trance sabremos luchar.
Nuestros brazos manejan a turno
El cuchillo, la pluma, la azada,
Companeros de la fuerte razon

En bello dia,
Cuando radiante
Febo en Levante
Feliz brillo,
En Barrameda
Con gran contento
El movimiento
Doquier reino.
Es que en las playas
Las carabelas
Hinchan las velas
Y a partir van;
Y un mundo ignoto,
Nobles guerreros
Con sus aceros
Conquistaran.
Y todo es jubilo
Todo alegria
Y bizarria
En la ciudad;
Doquier resuenan
Roncos rumores
De los tambores
Con majestad
Mil y mil salvas
Hace a las naves
Con ecos graves
Ronco canon,
Y a los soldados
El pueblo hispano
Saluda unfano
Con afeccion.
Adios! les dice,
Hijos amados,
Bravos soldados
Del patrio hogar;
Cenid de glorias
A nuestra Espana,
En la campana
De ignoto mar.
Mientras se alejan
Al suave aliento
Del fresco viento
Con emocion,
Todos bendicen
Con voz piadosa
Tan gloriosa
Heroica accion.
Saluda el pueblo
Por vez postrera
A la bandera
De Magallan,
Que lleva el rumbo
Al Oceano
De ruge insano
El huracan.

Aguas somos, decis vosotros fuego;
Como lo querais, sea!
Vivamos en sosiego
Y el incendio jamas luchar nos vea!
Sino que unidos por la ciencia sabia
De las calderas en el seno ardiente,
Sin coleras, sin rabia
Formemos el vapor, quinto elemento,
Progreso, vida, luz y movimiento!

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